UNA EXPERIENCIA CON UN GRAN MAESTRO

Durante el mes de Enero tuve la oportunidad de viajar a Brasil, a la Academia Chino Brasilera de Kung Fu que dirige el Gran Maestro Chan Kowk Wai, gracias a mis compañeros y amigos de práctica pude realizar este viaje, viaje que me marcara para toda mi vida dentro de la práctica del Kung Fu.

Haber llegado a ese lugar, la escuela del Gran Maestro, para mi fue cómo sentirme en mi propia casa practicando, donde se respiraba un aire de paz y tranquilidad (kung fu), conocí a muchos de hermanos mayores, personas de mucho conocimiento y con mucha humildad, los cuales sólo había conocido por comentarios de otros alumnos o sifus de nuestra escuela.

Hace dieciocho años que práctico kung fu, aca hay gente que me dice, eso es muchísimo tiempo, allá conocí personas que hace treinta años y tal vez más que practican, ahí uno se da cuenta de cuanto camino falta por recorrer.

Siempre en nuestra escuela me habían hablado de la escuela y el Maestro tradicional, lo cual uno trata de imitar o hacer a través de lo que a uno le enseñan, dicen, mira o aprende para llevarlo no sólo a la práctica diaria si no también a nuestras vida cotidiana. Dieciocho años después con este viaje terminaría de entender esto.

Con el Gran Maestro Chan acá  en Buenos Aires, tuve la oportunidad de aprender siempre que vino, aprendí muchísimas cosas, movimientos, formas, aplicaciones, chi kung y vi la dedicación y esfuerzo de un Gran Maestro por enseñar a muchísima cantidad de alumnos deseosos de aprender algún conocimiento de la manos de este Gran Maestro..

El día que pase la puerta de la escuela del Gran Maestro Chan empecé a ver muchas cosas que no estaba acostumbrado a ver.

Primero, el entrenamiento tradicional, alumnos que llegaban saludaban al Maestro y entrenaban solos, haciendo sus rutinas como si estuvieran siendo dirigidos por un profesor, luego el Maestro solo pasaba a corregirlos y a enseñarles, en las escuelas de acá generalmente siempre estamos siendo guiados por un profesor, ya que si lo dejamos solos salen al balcón a tomar aire.

Segundo, esa hermandad entre alumnos ayudándose uno al otro tratando de mejorar lo aprendido, acá en algunos lados suelo ver como que a veces, entre compañeros no pasa.

Tercero, vi como el más graduado entrenaba con el que menos conocimiento tenía.

Cuarto me hicieron sentir parte de esa familia, entrene y repase con alumnos que tenían menos y más conocimientos que yo, acá en algunos lugares no sucede.

Pero la quinta y más importante experiencia para mi fue poder ver a este Maestro, Gran Maestro enseñando dentro de su habita. Entrar sin cambiarse y sin perder tiempo vino directamente a enseñarnos sin ninguna despreocupación. Un día Domingo estando con gente importante, dejo su reunión para venir a enseñarnos, ahí empecé a entender todo lo que había aprendido sobre entrenamiento y comportamiento tradicional. Ver a este Maestro enseñando tuvo para mi, más importancia que a ver aprendido mil movimientos, es un Maestro que todo lo enseña con su cuerpo, nada se lo guarda, con este Maestro valen más, dos movimiento, que mil palabras, solo aquella persona que lo vea y lo entienda aprenderá todo lo que le este enseñando, esto es algo que nunca olvidare, agradezco al Gran Maestro Chan por enseñarme eso, y agradezco a mis Maestros Rubén y Horacio por marcar siempre el camino

 
José Demarco entrenando con el Gran Maestro Cha José Demarco Con sifu Rubén Chavez y sifu Anibal Tanus en el Templo Zulai en Brasil
 
Entrenando con el Gran Maestro Chan, con mis Hermanos Mayores y parte de la familia en San Pablo (Brasil)
 
José Demarco aprendiendo Mantis con el Gran Maestro Chan en Brasil Parte de la famila de la Academia en Brasil

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